
Los micrófonos de condensador, también llamados electroestáticos, son aquellos micrófonos que captan el sonido mediante la variación de una de sus placas (que puede considerarse a efectos prácticos como el diafragma), con respecto a una placa fija, creando una diferencia de potencial. Esta corriente eléctrica que es proporcional al desplazamiento del "diafragma" es de la que una vez amplificada obtendremos el sonido.
¿La putada? Que necesita de una fuente de energía para poder funcionar. Generalmente la famosa alimentación phantom de 48 voltios para que las placas puedan funcionar.Además, si tienes pensado enchufarle un cable largo, un par de metros por ejemplo, vas a tener pérdidas de la señal (repasarse el concepto de impedancia), por eso algunos llevan un preamplificador acoplado. Más panoja a desenvolsar.
Además este tipo de micrófono requiere mucha atención, son muy sensibles a golpes, caidas, o incluso con una agitación brusca llevándolo en la mano puedes cargártelo. Lo mismo con humedad o temperatura, así que es preferible trasportarlos en su estuche correspondiente.
Por otro lado aportan muy buena calidad de sonido, su respuesta en frecuencia es muy amplia y le permite captar de forma fiel los sonidos que se producen en la sala. Esta sensibilidad sin embargo puede ser contraproducente ya que a mucha intensidad puede quemarse el micrófono.
Además, su relación señal/ruido es muy buena, pueden ser de tamaño reducido (micrófonos de corbata) y aguantan bien las vibraciones.
Generalmente incorporan un botón para cambiar la direccionalidad, algo que puede ser muy interesante para abordar distintas fuentes.
Estamos ante micrófonos de uso profesional y como no podía ser de otra forma, de elevado precio.
Neumann, quizá sea la marca más importante y con más prestigio dentro de la fabricación de micrófonos de condensador.
Los productos de la fábrica alemana pueden verse con facilidad en los estudios de grabación, ya
que la variedad y calidad de sus productos son algo reconocido dentro del mundillo profesional.Por ejemplo la serie KM, que lleva en el mercado desde los 70's, su forma tubular, y su buena respuesta a las 10kHz es muy utilizada al grabar cajas acústicas, captar sonido de amplis de guitarra o incluso para coger platos de batería. Su direccionalidad cardioide atenua de forma muy eficaz los sonidos traseros y laterales, interesante para evitar rebotes o que se metan sonidos no deseados.
El TM103, es otro de sus modelos que se ven bastante, ya que su calidad es muy alta si tenemos en cuenta su "modesto" precio. Lo cierto es que es un compenente practicamente multiusos, se puede usar para locuciones o incluso para grabar algún instrumento, o hasta en un apuro usarlo de áreos de batería.
Visto su éxito, Neumann no ha dudado en sacar otra versión mejorada, y por supuesto más cara, la TM103-D, facilmente reconocible por llevar el logo en azul, realmente aporta muy poco a la anterior versión, con lo cual, a menos que te haga juego con la moqueta, es mejor quedarse con el TM103 de toda la vida y el dichoso logotipo rojo.
Ultimamente están volviendo a verse por los escenarios modelos antíguos de estas marcas, sobre todo con el auge del rockabilly o el psychobilly, en un claro guiño a los 50's. Lo cierto es que muchos de estos son en realidad micrófonos direccionales a los que les acoplan una cubierta para imitar el modelo original.




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